Importancia de la educación científica en la competitividad de un país

La educación científica representa un medio esencial para el progreso económico, social y cultural de los países, por ello la divulgación de esta ha adquirido un mayor protagonismo con el paso del tiempo y el interés por invertir en materia de ciencia y tecnología se ha expandido con el fin de mejorar la competitividad, producto de la formación de individuos capacitados con el conocimiento científico necesario.

Figura 1. Manifestaciones en búsqueda del apoyo a la educación científica
 para el beneficio de los países. 

La competitividad es una medida de la productividad que tiene una nación. Según Garmendia (2012) “Es la medida de eficiencia en el uso de recursos o una ratio de producción a uso de recursos. Mientras genere frutos con la mínima utilización de estos, es más productivo porque agrega mayor valor a los recursos”. La sociedad es la que más beneficios obtendría, esto se presenta por las grandes garantías que la educación brinda, como una rotunda ganadora con esta propuesta, estaría encaminado a lograr una mejora real importante en la competitividad a largo plazo, basada en el conocimiento generado por la educación de calidad.

Cabe destacar por ejemplo que en Costa Rica los logros a nivel científico han contribuido a un fuerte crecimiento económico y altos niveles de bienestar, sin embargo, “el sector de la educación requerirá reformas más estrictas y estratégicas para abordar estos desafíos y asegurar que la educación siga siendo un motor para el desarrollo del país” (OECD, 2017, p.5). Esto con el fin de evolucionar para poder responder a las nuevas presiones o demandas de habilidades.
La educación científica es una herramienta esencial para mejorar la calidad de vida y  participación de la población, a través de los avances de la ciencia y la tecnología se logra modificar la condición de vida de muchas personas que viven en la pobreza, pues ofrece la oportunidad de obtener empleos especializados y de calidad que a la vez propiciaran un cambio económico y social.

Los países de América latina tienen el reto de formar recurso humano orientado a determinar y controlar las disparidades que cada vez se agudizan en la región, pero también que sean capaces de afrontar la diversidad en la demanda de una sociedad con necesidades particulares, que fomente la competitividad en la región, y dan un gran aporte al futuro con investigaciones y aportes que resultan una gran inversión intelectual (Vargas, 2012)



Conforme se fortalece el saber científico y tecnológico es mayor el desarrollo de un país a nivel de conocimiento, socio económico, industrial, etc., que lugar a al crecimiento profesional y la competitividad. De acuerdo con Asencio (2017) “La educación científica se ha convertido en la piedra angular de la educación del siglo XXI, un motor para la formación de ciudadanos comprometidos, que permita participar responsable y críticamente en las decisiones que orientan la ciencia a un desarrollo sostenible (p.8)

Las investigaciones sobre la comprensión pública de la ciencia ponen de manifiesto que la base del interés, la actitud y los conocimientos científicos van muy ligados al nivel de formación de los ciudadanos. La importancia de la educación científica en la competitividad de un país tiene que basarse en la formación del ciudadano, que a su vez resaltan cada interés y fundamento en el desarrollo de un país.

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