La educación científica a nivel internacional

En el mundo cada vez se hace más notoria la dependencia hacia el conocimiento científico y tecnológico; sin embargo, la forma en la que se implementa e impulsa la educación científica varía considerablemente en países desarrollados con respecto a aquellos que se encuentran en vías de progresar como es el caso de diferentes regiones de América Latina. Estas diferencias emergen ante la disponibilidad de recursos, variación en las reformas educativas que realizan los gobiernos y la inversión que realiza con este fin.

Para ello, con el fin de promover una cultura científica, diferentes países Iberoamericanos han conformado organismos de carácter gubernamental para la cooperación en el campo de la educación, la ciencia y la tecnología, como en el caso de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en pro del desarrollo integral, democracia e integración de las regiones a partir de la producción de proyectos y recursos fortalezcan trabajo educativo.

Figura 1. La Organización de Estados Iberoamericanos
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). 

En países como Cuba,  según Asencio (2017) la polarización de posiciones ha sido reflejo del desarrollo alcanzado en educación científica a través de los talleres nacionales de la enseñanza de la física, los cuales derivaron en congresos internacionales de didáctica de las ciencias, y que han tenido un creciente impacto interno en el contexto cubano (desde las instituciones, los municipios, las provincias y la nación) como un importante y fértil espacio de trabajo en este campo (p. 287)

Por su parte en Europa la educación científica ocupa uno de los primeros lugares  en el currículo escolar con el propósito de fomentar la alfabetización científica desde etapas tempranas, en España por ejemplo se llevan a cabo reformas educativas en las que esta se contempla como una de sus principales finalidades.
Desde hace algunos años, sobre todos en los países anglosajones y en los del norte de Europa, se ha puesto de moda la expresión alfabetización científica, la cual “en el sentido actual designa a un conjunto de saberes, de capacidades o de competencias relevantes para comprender y desenvolverse en nuestro mundo actual” (Blanco, 2004, p.74)
En el continente Europeo, Finlandia es uno de los países más competentes en este ámbito al preparar individuos con altas capacidades científicas, otorgándole así grandes éxitos educativos en todas las ramas de las ciencias; por ello, para Potenze (2008, p. 23) la inversión que realiza en educación científica tiene el propósito de “promover las capacidades y competencias  incrementando el nivel internacional y la visibilidad de la ciencia,  apoyando su proyección internacional y financiando la investigación de alto nivel, así como la creación y el desarrollo de entornos creativos de investigación”


Figura 2. Educación científica a nivel internacional. 

En otros países como Estados Unidos, también existe un gran avance en la ciencia de la mano de las nuevas tecnologías de la comunicación, “el progreso de ese alto nivel científico y técnico es producto de un grado elevado de desarrollo económico y depende de la existencia de un alto nivel de formación en el capital humano disponible con personas altamente calificadas en la investigación” (Esteve, 2003, p. 9) 

Cabe mencionar otras regiones como Corea del Sur y Singapur, cuya inversión para investigación y desarrollo, los ha hecho avanzar más rápidamente en materia de educación científica, gracias a la presencia de estrategias sobre prioridades de gasto, la valoración de la importancia de la innovación y una clara percepción de la reintegración económica que ello significa, pues les ha permitido alcanzar mejores estándares de productividad, cobertura y calidad en educación científica. 

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